Uno de los peligros más comunes en las salidas de pesca, es volverse a casa con compañía.
Pueden pasar desapercibidas, aunque normalmente, se nota cierto picor en la zona de picadura, que hace percatarse de la presencia del parásito.
La extracción, se puede realizar por tracción de la garrapata utilizando pinzas en un medio lo más aséptico posible. Se pueden utilizar otros métodos, como untar la zona de la picadura con sustancias oleosas, tipo crema de manos, de forma que la garrapata sale por sí misma.
Si el asunto se complica, quedando parte de la garrapata (cabeza), dentro de la picadura, se debe asistir al ambulatorio más cercano.
En todo caso, se debe lavar la zona con agua y jabón y utilizar agua oxigenada o betadine, para desinfectar la zona.
Una vez extraída, se recomienda aislar al arácnido en un bote, a fin de facilitar la identificación la especie (hay unas 7 especies distinas muy frecuentes en nuestro medio), y los posibles agentes infecciosos que pueda portar.
Es muy importante, percatarse rápido de la picadura de éstos ácaros, pues el riesgo aumenta exponencialmente pasadas 36 horas.
Para evitar estos parásitos, se recomienda el uso de ropa clara, pantalones y mangas largas, llevar los pantalones por dentro de los calcetines, y la camisa por dentro del pantalón, así como el uso de repelentes de insectos, que no siempre son eficaces en ambientes abiertos.
Las zonas más frecuentes de picadura de garrapata, son axilas, cabeza, zona detrás de las orejas, ingles y tobillos.
Suelen aumentar los casos en primavera y comienzos del verano, además en nuestra zona es cuando coincide con un mayor nivel de agua en los embalses, con el consiguiente aumento de paso por zonas de matorral.
Las bacterias que presenta la garrapata, son causa de múltiples enfermedades, las más conocidas son la borreliosis (enf. de Lyme) y la turalemia. Pero hay otras más graves, desde endocarditis a encefalitis, que pueden llegar a ser mortales.
En las semanas posteriores a una picadura de garrapata, se debe por tanto, prestar especial atención a posibles adenopatías (inflamaciones de ganglios), episodios de fiebre, dolor intenso de la zona de picadura, o enrojecimiento de la misma, y posibles cuadros gripales, que deben ser considerados como posible aparición de dichas enfermedades, por lo que se debe acudir al servicio de atención primaria, explicando al médico, que se ha sufrido en las semanas previas una picadura de garrapata.
